Cataratas del Iguazú 2016

Visitando sitios webs de distintos viajeros llegué a una interesante y útil página web (www.skyscanner.netque tiene como finalidad encontrar pasajes aéreos baratos. A mayor flexibilidad con la fecha y el destino, más posibilidades de encontrar vuelos baratos. Así fue que nuestro rumbo haya sido Cataratas y el medio de viaje en esta oportunidad el avión.


Partimos desde Córdoba a las 16:00 y haciendo una breve escala en Salta recorrimos los 1500 km que nos separan de nuestro destino en apenas unas horas. Un transfer de la empresa Four Tourist Travel nos acercó hasta la mismísima puerta del apart que habíamos reservado. 



Nuestro hospedaje resultó muy acorde al precio y las necesidades de logística, ya que se encuentra a pocas cuadras de la terminal de ómnibus, desde donde parten varias empresas hacia los distintos lugares de interés. 






A pesar de estar ubicada en la triple frontera, y a diferencia de Foz de Iguazú y Ciudad del Este, Puerto Iguazú es una ciudad tranquila y segura, conserva todavía la serenidad tan típica de nuestros pueblos del interior, lo cual invita a recorrerla apaciblemente. 



Después de acercarnos a la terminal para averiguar precios y horarios, cenamos unas exquisitas pizzas en La Misionerita y nos dispusimos a descansar para al día siguiente visitar el PN Iguazú. 

Tomamos unos de los primeros colectivos de la empresa Río Uruguay que parten cada media hora hacia Cataratas. Vale aclarar que el servicio es no sólo económico sino también excelente, las unidades son nuevas, cómodas y muy puntuales, pudiendo sacar boletos de ida y vuelta con la flexibilidad de elegir cualquier horario de regreso. 

El viaje desde el centro hacia la entrada del parque dura aproximadamente 40 minutos y alrededor de las 9:00 hrs. ya estábamos en la entrada dispuestos a recorrer el lugar.


En las boleterías solicitan el DNI, ya que existen tarifas diferenciadas para residentes de la provincia de Misiones, ciudadanos argentinos y extranjeros. Si se desea visitar el lugar el día siguiente, hay que hacer sellar el boleto para abonar el 50% del valor, lo cual es muy recomendable ya que para completar el circuito tranquilamente se necesitan dos días. 


Corría el mes de mayo y la mañana se presentaba fresca y agradable, a esa hora había escasa presencia de visitantes ya que todavía no habían llegado los contingentes de excursiones.


Una vez dentro del predio, accedimos a uno de los tantos stands de información, nos brindaron un folleto con los circuitos y se nos aconsejó comenzar por la Garganta del Diablo, ya que para acceder hay que trasladarse en el tren ecológico que posee el lugar, es gratuito pero con el correr de las horas su servicio se ve muy demandado por la afluencia de turistas. Así fue que caminamos hasta una de sus estaciones y nos dispusimos a disfrutar de tan agradable paseo. 


Turistas de distintas partes del mundo visitan Cataratas del Iguazú. 

El tren lentamente recorre los km que separan este punto del parque de su ingreso y minutos más tarde arriba a ¨Estación Garganta del Diablo¨, desde donde los pasajeros deben descender y comenzar a desandar a pie una interminable pasarela sobre distintos brazos del río Iguazú hacia el salto en cuestión. 


A través de la pasarela uno comienza a introducirse hacia el centro del río, logrando hermosas vistas del mismo y de la frondosa vegetación adyacente. 


Después de una larga caminata, que con el correr de los minutos va alimentando la ansiedad por arribar a su destino, una espesa bruma que se alza hacia el cielo señala que uno está cada vez más cerca, y las primeras vistas de este majestuoso salto se dejan ver. 


La densidad de espectadores se concentra en los balcones finales, donde por momentos hay que esperar algunos minutos para llegar al borde y poder apreciar la majestuosidad del lugar. 


No sólo el estruendo de los millones de litros de agua cayendo por minuto, sino el permanente rocío de agua por todo el cuerpo y la espectacularidad del paisaje hacen de este sitio un lugar único, impresionante, qué emociona hasta la fibra más intima. 


Aparte, desde este mirador se obtienen panorámicas hacia otros saltos, parte del río Iguazú Superior y el margen opuesto del lado brasilero.


Extasiados de tanta belleza emprendimos la caminata de vuelta. Cada tanto la pasarela ofrece descansos donde el visitante puede sentarse y contemplar el entorno circundante, incluido la rica fauna del lugar. 


Una colorida urraca vigilaba celosamente nuestros movimientos mientras almorzábamos unos sandwiches. Con el correr de los minutos no se conformó con sólo mirar, sino que decidió aventurarse un poquito más, acercarse intempestivamente y ¨pedirnos¨ un pedacito. Una vez completado el almuerzo y complacido a nuestra ocasional compañera, completamos el regreso hacia el centro del predio, desde donde comenzamos a recorrer el denominado circuito inferior, logrando inmejorables vistas hacia el salto y la isla San Martín, con un brazo del río y otros saltos más pequeños. 


A través de prolijas pasarelas, este circuito nos permite adentrarnos en la selva y relacionarnos con la flora característica del lugar. 


A medida que avanzamos, cada tanto la selva se abre y un balcón panorámico nos permite obtener vistas cada vez más cercanas de los saltos. 


Metros más adelante, el circuito se interna nuevamente y nos acerca hacia algunos saltos menores, como el Salto Dos Hermanas. 


Una vez completado este tramo de 1700 mts., nos dispusimos a emprender el denominado circuito superior, desde donde se pueden observar casi la totalidad de los saltos mencionados desde una perspectiva panorámica. Desde una de sus pasarelas, se logra apreciar la adrenalina de quienes deciden contratar el paseo en lancha llamado ¨aventura náutica¨. 


Un brazo de pasarelas cruza el río Iguazú Superior para llegar hasta el borde mismo del segundo salto más importante del sistema: el Salto San Martin.

Salto San Martin desde el circuito superior.

El trazado de sus pasarelas está dispuesto por encima del filo de las caídas de agua, lo cual permite una vista vertical y en altura de sus rompientes, que es verdaderamente electrizante.


Posee lugares de descanso que convierten al paseo en una fuente de energía y relax al contacto con el agua. Es el punto mirador con la mayor y mejor visión panorámica de todo el parque. 


Ya promediando la tarde y extremadamente satisfechos por la majestuosidad del lugar, decidimos aventurarnos un poco más y recorrer un sendero que se interna en lo más profundo de la selva. 


Se trata de un camino agreste, sin posibilidad de desplazamiento rodado. 


El ingreso al Macuco está permitido de 08:00 a 15:00, y debe procurarse terminar su recorrido con luz natural, razón por la cual debíamos apurar nuestros pasos. 


Con un poco de suerte, en esta caminata puede darse la presencia de los monos caí, pues este es su territorio natural.


A lo largo del trazado de este sendero existen seis estaciones interpretativas que ayudan a comprender parte de toda la rica biodiversidad del área.


El Sendero Macuco finaliza al borde del cañón del Iguazú. Hace milenios, las Cataratas se encontraban en este punto, y fueron retrocediendo hasta su actual ubicación.

Vista desde el balcón ubicado al finalizar el Sendero Macuco. Puede apreciarse el margen del lado brasilero.

Ya extenuados por todo lo recorrido en esta primera jornada, volvimos al hotel para descansar y reponer energías para una segunda visita el día posterior. 

En esta oportunidad nos distenderíamos aún más y recorreríamos aquellos lugares que más nos gustaron para disfrutarlos en una mayor plenitud. Por suerte amaneció absolutamente despejado, lo cual permitiría además una visión distinta


Salto Bosetti desde el Circuito Inferior, día 2. 
Isla San Martin y disitintos saltos desde circuito inferior, día 2.

Como si todo esto fuera poco, esta segunda oportunidad me daría la posibilitad de disfrutar de la opción más emocionante que ofrece este maravilloso lugar. 


La ¨aventura náutica¨ es una palpitante irrupción en el Cañón del Río Iguazú Inferior en potentes embarcaciones.
Al comenzar se logran majestuosas vistas de los distintos saltos y de la Isla San Martín desde la superficie del río.


Luego la lancha accede al pie del Salto Tres Mosqueteros, a escasos metros de su caída. El rugir y la fuerza del agua bañando por completo a los pasajeros es sin duda una experiencia de una adrenalina que difícilmente se pueda olvidar. 


Para finalizar el paseo, ya con las cámaras y celulares protegidos en unos bolsos impermeables provistos por la empresa, se disfruta de un inolvidable bautismo al pie del San Martín, la mayor cascada que una lancha puede enfrentar. 

Lancha dirigiéndose hacia el pie del Salto San Martin. 
Sinceramente dudaba del aprovechamiento de este paseo, sin embargo resultó una de las más emocionantes experiencias que he vivido, mi cara de felicidad da prueba de ello al finalizarlo. 


Quedaba todavía otro objetivo a cumplir en nuestra segunda visita al parque, cruzar a la isla San Martín. El cruce se realiza gratuitamente a través de lanchas cuyo muelle está próximo al de Aventura Náutica. Es una navegación muy breve y tranquila, es por esto que esta vez me acompañaron. 


Aparte de lo interesante de estar en una isla, el lugar oficia de mirador privilegiado, ya que se logran vistas de los saltos desde una perspectiva diferente. 


Vale aclarar que el cruce está condicionado a la creciente del río, ya que si está alto es imposible el desembarco.


Recorrimos su pasarela tranquilamente, ya que el número de visitantes es mucho menor. Afortunadamente, habíamos logrado explorar el parque en su totalidad, quedaba en nuestras retinas tan hermosas vistas.

Quien visita cataratas en nuestro país aprovecha la proximidad de Ciudad del Este, en el vecino Paraguay, para ir de compras, ya que ofrece infinidad de productos a un precio muy conveniente. 

Fente: www.taringa.net
Fuente: www.opcioniguazu.com.ar
Previa averiguación en Internet de dónde y cómo comprar, nos aventuramos hacia allá desde la misma terminal de ómnibus bien temprano. El colectivo debe atravesar la ciudad brasilera de Foz de Iguazú, sin embargo no se detiene para el ascenso ni el descenso de pasajeros ya que un convenio binacional así lo requiere. 

Recorrido de la empresa Nuestra Señora de Asunción desde Pto. Iguazú a Ciudad del Este. Fuente: www.taringa.net

La parte comercial de la ciudad queda apenas uno cruza el Puente de la Amistad, que la une con la vecina ciudad brasileña. Este sector de la ciudad tiene las características típicas de una localidad de frontera, muchos puestos callejeros dispuestos sobre las veredas, decenas de vendedores ambulantes, un tráfico caótico, etc. 





Si bien tiene la fama de ser un lugar muy inseguro, tomando los recaudos necesarios se puede evitar cualquier inconveniente. Como disponíamos de suficiente tiempo y con la excusa de ir averiguando precios, nos tomamos el trabajo de atravesar todo este sector, y para nuestra sorpresa, descubrimos que la ciudad se abre y ofrece un panorama mucho más organizado y agradable a la vista unas cuadras más adelante. 


No nos llevó mucho tiempo realizar las compras ya que habíamos programado todo previamente vía Internet, y finalmente resultó ser una experiencia muy interesante y conveniente. 

La también cercana ciudad de Foz de Iguazú del lado brasilero nos invitaba a dedicarle un día para recorrerla. Así fue que nuevamente nos dirigimos hacia la terminal de ómnibus de Puerto Iguazú para abordar uno de los tantos colectivos que parten diariamente en distintos horarios hacia allá. Al igual que en el viaje anterior, el colectivo se detiene unos minutos para que los pasajeros realicen un ágil tramite en la oficina de migraciones. Retoma el recorrido, cruza el puente sobre el río Iguazú y después de algunos minutos arriba al centro de la ciudad. 



A pesar de ser otra metrópoli próxima a un límite internacional y ser bastante más grande que sus vecinas, es limpia y ordenada. Nos llamó la atención un original sistema de transporte público. 


Se trataba de moto taxis, que mayoritariamente transportan pasajeros hacia Ciudad del Este, ya que su agilidad permite un cruce mucho más rápido. 

En el predio del monolito de la triple frontera en Puerto Iguazú habíamos visto un llamativo colectivo con patente brasilera que ofrecía un interesante city tour. Averiguamos por internet y nos dirigimos hacia la oficina para contratarlo.


Un amigable guía relata los comienzos de la ciudad mientras nos enseña los puntos céntricos más importantes en nuestro paso hacia la primer parada, el predio de la triple frontera. 


Se trata de un renovado lugar donde se ubica el hito fronterizo. 



Desde su balcón se puede divisar, aparte del hito propiamente dicho la unión de los ríos Iguazú y Paraná y las costas de Paraguay y Argentina.

Confluencia de los ríos Iguazú (izquierda) y Paraná (derecha). Centro, edificio de un restaurante en desuso.

Hito argentino visto desde Foz de Iguazú.
Hito paraguayo desde Foz de Iguazú.
El centro de visitantes cuenta con sanitarios, bar y negocios donde comprar desde alimentos y bebidas hasta simpáticos souvenirs. 
En la ciudad conviven numerosos grupos étnicos, destacándose la comunidad libanesa, la segunda mayor de Brasil. La presencia musulmana en la región la demuestra su imponente mezquita, nuestra segunda parada en el recorrido.


Los visitantes deben respetar el ritual y en pos de conocer el interior del salón oval los varones deben dejar sus zapatos en la puerta y las mujeres cubrir su cabello con un velo que es ofrecido con delicadeza por los funcionarios del local.


Su interior es de increíble belleza. Está decorada con motivos de arabescos, figuras geométricas en diseños perfectos y unificados. Esta construcción se apoya en el arte abstracto y la arquitectura de carácter religioso, en su mayor parte, invita a la reflexión y oración. 


Para continuar demostrando la diversidad cultural y religiosa de la ciudad el tour se dirige hacia el tercer y último destino, el Templo Budista. 


Emplazado en las afueras de la ciudad, este predio de 2500 metros cuadrados está poblado de jardines con estatuas de las diferentes divinidades, entre las cuales se destaca la estatua del Buda sentado, con siete metros de altura. 




Frente al templo podemos observar 108 estatuas idénticas de dos metros y medio de altura, que representan una reencarnación de Buda en la tierra.


Las posiciones de las manos significan la bienvenida y la energía positiva. Estas esculturas poseen en su parte inferior una leyenda indicando diferentes lugares del mundo, se refiere a los sitios desde dónde se recibieron las donaciones para construirlas. 


Desde el extremo opuesto donde se ubica el templo propiamente dicho se puede observar entre las estatuas la silueta de los edificios de la vecina Ciudad del Este.


La tarde lluviosa no impidió que disfrutáramos de tan bello lugar.


Si bien el templo ostenta una arquitectura suntuosa y dispone de más de un ambiente, los visitantes tan sólo tienen acceso a la Sala de los Guardianes. Aquí se ubican 18 estatuas de los discípulos de Buda. En esta sala no se permite tomar fotografías, hay que mantener silencio y dejarse llevar por un ambiente apacible que invita a la meditación. 
Regocijados de haber conocido estos inusitados lugares de tanta belleza y excentricidad, el moderno colectivo nos condujo al centro de la ciudad, desde donde pudimos retornar. 

El último día lo dedicamos a visitar las cataratas del lado brasilero y un original zoológico de aves llamado Parque de las Aves.


Las instalaciones son más modernas que las de su par argentino. Como prueba de ello el acceso hacia los saltos se realiza en coloridos colectivos.


Si bien el lado argentino ofrece un acceso más próximo a los saltos, desde Brasil se accede a una panorámica más amplia. 


Frente a la entrada se encuentra el Parque de las Aves, un original predio donde las aves que allí se exhiben se encuentran albergadas en enormes viveros, muchos de ellos abiertos, lo que permite a los visitantes ingresar en los mismos para experimentar de cerca la forma en que viven.

Ingreso al Parque. Foto: http://img.viajeabrasil.com/parque-das-aves-en-foz-de-iguazu.jpg
Previo al ingreso se encuentra un piletón habitado por numerosos peces de colores.


Entre los ejemplares que se exhiben podemos encontrar tucanes, papagayos, ñandúes, flamencos, perdices, colibríes, etc. Algunas de estas aves poseen plumajes especialmente adaptados para camuflarse en la vegetación exuberante, mientras que otras, por el contrario, poseen plumajes sumamente vistosos y brillantes, que contrastan con el fondo selvático.




La recorrida por el parque es extensa y puede llevarnos cerca de una hora y media. Durante el mismo, los visitantes pueden acercarse a los ejemplares y fotografiarse con ellos. 


Sin lugar a dudas el momento más emocionante del recorrido es ingresar a la enorme jaula de los guacamayos cuyo ensordecedor grito puede escucharse a la distancia.




Pero a pesar del ruido, la posibilidad de acercarse más a estas aves tan hermosas fue cautivante.


Previo a la salida del predio hay un lugar destinado a aquellas aves que han sido mantenidas como mascotas y no se han podido adaptar a este hábitat. Su comportamiento es mucho más dócil y permite a los visitantes un contacto aún más cercano. 


El sólo hecho de poder conocer un lugar tan original y encantador como este amerita una visita a las cataratas del lado brasilero. 

Nuestras vacaciones llegaban a su fin. 

Como broche de oro, desde el avión en nuestro regreso a Córdoba logramos una majestuosa vista del río Iguazú y sus cataratas desde el aire. 




La multiplicidad de lugares, experiencias y momentos vividos hicieron de este viaje una experiencia única e inolvidable. Espero hayan disfrutado de la lectura y que sirva como motivador para decidirse a visitar este maravilloso rincón del mundo.

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