Patagonia 2017

La experiencia de haber viajado en avión el año anterior a Cataratas del Iguazú nos dejó un sabor agradable. Así fue que nuevamente recurrimos a skyscanner para averiguar costos económicos de pasajes aéreos. Esta vez el destino más conveniente fue El Calafate. La conexión desde Córdoba fue vía Buenos Aires (AEP),  y sinceramente el vuelo me sorprendió desde la ventanilla ya que no esperaba que la ruta sobrevolara la costa atlántica. 


Alrededor del mediodía ya nos encontrábamos en nuestro destino, la hora del almuerzo y el clima algo desapasible hizo que rápidamente eligiéramos algún lugar para saciar nuestro apetito. 


A pesar de que el lugar se ofrecía como pizzería, no dudamos en degustar uno de los platos típicos de la región, el sabroso cordero patagónico. La baja temperatura invitaba a saborearlo en su versión más calórica, el estofado. 


Si bien el servicio público de colectivos es muy bueno en la zona, su extensión y la variedad de lugares a visitar nos inclinó por el alquiler de un auto en una de las más conocidas empresas, Hertz



La decisión fue de lo más acertada, el vehículo respondió a todas nuestras expectativas, nos dio independencia de horarios y su costo de alquiler y consumo fue muy aceptable. A pocos minutos de haber descendido del avión, ya que lo contratamos en el mismo aeropuerto, nos encontrábamos recorriendo la flamante costanera de El Calafate.


Desde la misma se puede apreciar parte del Lago Argentino y a la altura de Bahía Redonda logramos avistar grupos de flamencos rosados que plácidamente disfrutaban de la poca profundidad del sector. 


Nuestro hospedaje fueron unas cómodas cabañas situadas a las afueras de la ciudad.

Frente de Cabañas Normana Inn, El Calafate.
Están inmersas en un amplio parque con una inmejorable vista.

Costanera y Lago Argentino vistos desde el comedor de la cabaña.
Una vez acomodados y movilizados por una pizca de ansiedad muy característica de los primeros días, decidimos hacer una ¨vista previa¨ de la zona. Si bien la visita a la estrella del lugar, el glaciar Perito Moreno, la teníamos programada para el día siguiente, recorreríamos una parte del trayecto de la RP 11 que lo separa de la ciudad. Largas rectas nos advertían de la amplitud del territorio patagónico.


El camino transita a la vera del límpido Lago Argentino, obteniéndose hermosas vistas del mismo. 

RP 11 y Lago Argentino en las inmediaciones del Cerro Frias. 


Satisfechos con esta breve salida que anticipaba lo que vendría, desandamos el camino para recorrer el centro, planificar la cena y aprestarnos para visitar el Parque Nacional Los Glaciares a la mañana siguiente. 

Av. Del Libertador General San Martín, El Calafate.
Una vez abonada la entrada en la portería del parque, se recibe un folleto informativo y una bolsa para residuos. Una breve explicación del guardaparque nos advierte de la conciencia ecológica que predomina en toda la región.  Dicho esto,  se invita a recorrer el serpenteante camino con precaución. Bosques de lengas y guindos acompañan al visitante en su recorrido. 


La mañana de principios de mayo se presentaba nublada y algo fría. Después de algunos kilómetros se arriba a un sector llamado ¨curva de los suspiros¨,  imaginen ustedes la razón... 


Desde un estratégico mirador situado a la vera de la misma, se obtiene la primera vista del glaciar. Un par de simpáticos fotógrafos oficiales del parque nos anticipaban que podría nevar aquella mañana. Sin embargo, esto no nos detendría para llevar a cabo el plan del día, la excursión llamada mini trekking, que permite una emocionante caminata por el mismísimo glaciar. 
La excursión se inicia en el puerto Bajo de las Sombras, aproximadamente a 6 km. antes del sector de pasarelas, donde se embarca para cruzar el Brazo Rico del Lago Argentino


Luego de aproximadamente 20 minutos de navegación frente a la pared sur del glaciar se arriba a la costa sudoeste. 

Pared sur del Glaciar Perito Moreno. Las líneas marrones que se observan son sedimentos arrastrados por el glaciar. 
Luego del desembarco se accede al refugio donde los guías organizan los grupos que se componen cada uno de hasta 20 personas.



La parte rocosa, que alguna vez fue cubierta por el glaciar, se denomina morrena. 
Se inicia entonces una caminata por la orilla del lago de aproximadamente 20 minutos hasta el glaciar. 


Al llegar al borde del hielo los guías colocan a los participantes un anexo al calzado llamado crampón, que permite un optimo desplazamiento sobre su superficie. Además, reciben instrucciones sobre la forma en que deben desplazarse sobre el hielo. 


El recorrido sobre el glaciar se realiza en aproximadamente 1:30 horas, y durante el transcurso del mismo se puede apreciar una variedad de formaciones de hielo como: grietas, seracs, sumideros y pequeñas lagunas entre otras.


La caminata es moderada. La superficie de hielo sobre la que se camina es irregular, pero firme y segura. Se reciben explicaciones acerca de la flora, fauna y glaciología general de la región como así también del fenómeno de constantes rupturas que ocurre en el glaciar. 
Las condiciones meteorológicas se tornaron cada vez más adversas, sin embargo no  impidieron que disfrutáramos a pleno semejante experiencia.


Por momentos el paisaje adquiere un tono surrealista como si estuviéramos en otro planeta. 


Como broche de oro y para calentar nuestros húmedos y gélidos cuerpos, la aventura culmina con un informal brindis con whisky y hielo del propio glaciar. 

Gotas de lluvia en la lente de la cámara disminuyen la calidad de la imagen.
Al finalizar el ágape, se regresa al refugio por un camino distinto atravesando el exuberante bosque magallánico previa devolución de los crampones provistos. Dentro de un ambiente agradablemente calefaccionado se puede almorzar tipo picnic y esperar el momento de embarcar de regreso al puerto. 



Apenas desembarcamos el pronóstico de los experimentados fotógrafos se hizo realidad...


La blancura pura de la nieve cubrió el paisaje y lo embelleció aún más. Intentamos recorrer las pasarelas pero el frio y el cansancio vencieron al ímpetu aventurero y decidimos poner fin a nuestro segundo día del viaje. 

Conformes y exultantes con nuestro encuentro tan cercano con el protagonista principal del lugar, el tercer día tenía planes diferentes. Esta vez el rumbo sería norte, transitaríamos parte de la mística ruta 40 hacia la localidad de El Chalten.

A pesar del cartel indicativo, el mes de mayo no presenta el característico clima ventoso de la región. 
Antes de encontrase con otro gran espejo de agua de la región, el Lago Viedma, la ruta nos regala una visita obligada, el parador La Leona


Se erige sobre la ruta 40 a la vera del río homónimo. 


Debe su nombre a un incidente histórico. Francisco P. Moreno, el Perito Moreno, consagrado científico y explorador argentino, fue atacado y malherido por una hembra de puma ("leona" en la jerga patagónica) en este preciso lugar, dando así origen al nombre del río y posteriormente al del establecimiento. 


Desde su fundación, ha sido testigo de importantes acontecimientos históricos que le dieran fama a nivel mundial.


Dicen que en 1905 tres "gringos" se habrían hospedado aquí por un período de tiempo no muy prolongado para luego seguir viaje hacia un rumbo desconocido. Tiempo más tarde, y ante la presencia de una comisión policial que les mostrara diversas fotografías, los propietarios de aquel entonces habrían reconocido a sus distinguidos visitantes. Se habría tratado nada menos que de Butch Cassidy, Sundance Kid y su esposa Ethel Place, quienes luego de robar el Banco de Londres y Tarapacá en Río Gallegos habrían efectuado en su huida, una "parada técnica" en La Leona.


En el año 1921 se produjo en la Patagonia Austral la huelga de los peones de estancias que finalizó con la sangrienta represión ordenada por el Gobierno Nacional de aquel entonces. La Leona no fue ajena a estos trágicos acontecimientos que fueron conocidos como La Patagonia Rebelde.

¿Un fugitivo más?

Una vez finalizada la visita a un lugar tan emblemático, retomamos el camino. Pero fue por apenas unos minutos ya que  tan pronto como se cruza el puente sobre el río mencionado, a muy pocos metros del parador, uno debe detenerse ya que desde ahí se obtiene una de las vistas más hermosas de nuestro país, la del macizo del Fitz Roy.

Lago Viedma y  Co. Fitz Roy desde la RP 40. 
Desde este punto y durante el resto del camino hacia El Chalten, la ruta transita paralela al Lago Viedma y con el majestuso Cerro Fitz Roy en el horizonte, una de las rutas más pintorescas que haya transitado. 


A diferencia del día anterior en El Calafate, el día se puso esplendoroso, soleado y con un cielo diáfano muy poco común en estas latitudes. 

Vista desde la Casilla de Turismo ubicada al ingreso de El Chalten
Antes de ingresar nos detuvimos en la casilla de turismo para informarnos. Aparte de información recibimos sendas felicitaciones por haber elegido un día tan propicio para desarrollar las caminatas que ofrece el lugar. El Chalten es conocida como la capital nacional del trekking y no en vano. 
Así fue que rápidamente nos hospedamos en las cabañas y nos dispusimos a emprender la caminata por el sendero elegido, el de la Laguna Capri. La primera parte es las más empinada y exigente, tal es así que a los pocos metros ya se obtiene una vista completa del poblado.


Un poco más adelante y hacia el otro lado es posible apreciar los continuos meandros del Río Las Vueltas encajonado entre hermosos cerros con sus picos nevados.

Río Las Vueltas serpenteando entre los picos nevados del Cordón de los Cóndores.
El sendero está claramente demarcado, y ofrece carteles indicadores en los puntos necesarios. Continuamente uno se cruza con otros caminantes, la mayoría comunicándose en distintas lenguas, lo que demuestra la popularidad mundial del lugar. Al cabo de dos horas aproximadamente se llega a una hermosa laguna de aguas azules, la Laguna Capri. Desde su margen se logra una inmejorable vista del Fitz Roy


El lugar es de increíble belleza, sus aguas cristalinas y los bosques de ñires que la rodean impregnan al visitante de una paz regocijante. Aprovechamos para almorzar tipo picnic en su costa admirando el entorno circundante y la cumbre del cerro. 

Chalten significa ¨montaña que humea¨ debido a la nubosidad constante en su cumbre provocada por un ventisquero en su ladera oeste.
Tan sólo unos 15 minutos adicionales desde la bifurcación del sendero principal son necesarios para acceder a un mirador natural sobre una roca, con un cartel que permite interpretar el paisaje que se presenta frente a nosotros, donde se aprecia además del macizo principal, el glaciar Piedras Blancas

Co. Fitz Roy (‎3405 msnm) y Glaciar Piedras Blancas desde su mirador.


Algo cansados, pero hastiados de tanta belleza emprendimos la vuelta hacía las cabañas. Para nuestra sorpresa, un oportuno lugar se cruzó en nuestro camino y nos obligó a hacer una ¨parada de reabastecimiento¨. 



Se trataba de un tentador dispenser de cerveza artesanal ubicado estratégicamente sobre la vereda de un restaurante que era atendido por un simpático muchacho. Como se imaginarán, no tardamos demasiado en aprovisionarnos...


Caía la tarde y la temperatura comenzaba a bajar, pero eso no iba a obligarnos a renunciar...


Debidamente hidratados continuamos el trayecto final hacia las cabañas, para descansar y reponernos para lo que vendría, no sin antes disfrutar una exquisita cena en Restaurante Don Guerra


El Chalten amaneció nublado y con niebla la mañana siguiente, igualmente esto no nos detendría para llevar a cabo uno de los paseos que más estaba esperando, el camino a la Laguna del Desierto. Bien temprano tomamos la RP 41 de ripio con rumbo norte esperando que el clima nos dejara disfrutar del recorrido. A escasos kilómetros del pueblo se encuentra la entrada al sendero hacia una pequeña cascada llamada Chorillo del Salto, la cual pasamos de largo ya que de caminata ya habíamos tenido suficiente el día anterior.  Más adelante, la Laguna Toro se ofreció como antesala a lo que vendría. 


Traspuesta la laguna se llega a un sitio de referencia histórica, el lugar donde Argentina y Chile disputaron en 1965 una breve batalla por la soberanía del sector que fue llamada Disputa de la Laguna del Desierto . 


El ripio se presentaba en buenas condiciones, la estación del año  había desojado al bosque de lengas y brindaba una típica posta otoñal.


Si algo más le faltaba a este bello paseo era una hermosa cascada a la orilla misma del camino, se trata del Salto del Anillo


El Río Las vueltas se presentaba crecido por la lluvia de los días anteriores y apenas unos kilómetros antes de llegar a nuestro destino su cauce había desbordado invadiendo el camino. De no haber sido sobrepasado por una camioneta 4x4 minutos antes, no me hubiera animado a trasponer ese punto. Debo admitir que tuve algo de temor mientras recorríamos esos interminables metros sobre el agua...


Luego de 37 km por el Valle del Río Las Vueltas y de haber cruzado varios ríos y arroyos sobre puentes ferroviarios adaptados para su uso vial, arribamos a la punta sur del Lago del Desierto, donde nace el Río Las vueltas que bordea a El Chalten y desagua en el Lago Viedma.


Pasarela hacia el sendero a Punta Norte anegado por el desborde del lago. 
Recorrimos la la zona disfrutando no sólo del bellísimo entorno sino también de una armoniosa serenidad, tan apreciada en estos lugares remotos.


Su nombre no le hace para nada honor al lugar, ya que está rodeado de una exuberante vegetación, principalmente frondosos bosques de lengas y ñires. 


En época estival se puede abordar el catamarán que lleva a la Punta Norte, donde hay un puesto de Gendarmería y se puede cruzar a Chile por el Paso Lago O'Higgins-San Martín, únicamente a pie, en bicicleta o a caballo
Después de conversar con una pareja de chilenos en combi que habían tenido que permanecer en el lugar varios días por la crecida, nos aprestamos a realizar una breve caminata de una hora y media por el bosque hasta otro imperdible...


... la laguna y el glaciar Huemul. Por momentos llovía tenuamente, por momentos se levantaba una densa neblina que cubría la arboleda brindando una ambientación fantasmagórica. Cuando por fin se disipó, allí estaba imponente ante nuestros ojos aquella masa de hielo aferrada al cerro, el glaciar Huemul. 



Su belleza es semejante a un diamante firmemente engarzado a la roca. 


Y como compañera inseparable e incondicional a sus pies, la laguna homónima.


Absolutamente felices por haber logrado el objetivo del día, desandamos el sendero hasta el estacionamiento, almorzamos rodeados de semejante belleza y retomamos nuestro camino hacia El Calafate, previo aprovisionamiento de combustible en la original y moderna estación de El Chalten


El quinto día tenía un objetivo aún más ambicioso, tomar la ruta 40 hacia el sur y cruzar a Chile por el Paso Río Don Guillermo para recorrer el Parque Torres del Paine. A la altura del paraje El Cerrito sale un camino de ripio a la derecha hacia Tapi Aike (RP 7), acortando considerablemente la distancia, sin embargo no lo tomamos debido a que es muy poco transitado y cualquier imprevisto puede ocasionar un gran dolor de cabeza. En la Patagonia es indispensable cargar combustible cuantas veces se pueda, ya que las distancias son muy largas y puede no haber en la próxima estación. Así fue que lo hicimos en la YPF de Esperanza y por más pequeña y remota, también en la solitaria EG3 de Tapi Aike


Un asfalto en buenas condiciones nos llevó hasta la altura del paso mencionado, giramos a la derecha e ingresamos a un ripio bastante desmejorado, pero sólo por un corto trayecto hasta el puesto fronterizo. Junto al mismo, se encuentra una importante estancia llamada Cancha Carrera, la cual también da nombre al paso (Río Don Guillermo - Cancha Carrera). 



Río Don Guillermo (izq.) y Ea. Cancha Carrera (Arg.) desde el camino.
No tardamos mucho en descubrir cuál es la actividad principal en el establecimiento...


Una vez concluidos los trámites migratorios en el desmejorado puesto argentino cruzamos el límite y la ruta Y-205, un camino de doble mano en construcción, nos dio la bienvenida del lado chileno. Unos siete kilómetros más adelante nos detuvimos nuevamente en el puesto trasandino. Desde lejos se advertía que las condiciones de infraestructura eran superiores, un moderno edificio calefaccionado registra el ingreso al vecino país.


Estratégicamente ubicado junto a la oficina de migraciones que acabábamos de utilizar se encuentra una llamativa cafetería con ambientación del Lejano Oeste llamada El Ovejero que no dudamos en visitar.  


Además de restaurante vende artesanías, souvenirs, mapas y hasta funciona como casa de cambio.

Puesto de Carabineros (izq.) y Cafetería El Ovejero en Cerro Castillo (CHL.)
Un sabroso tostado y un café calentito nos alentó para recorrer los kilómetros que faltaban desde la localidad de Cerro Castillo hasta el ingreso al parque. La ruta, si bien está pavimentada, presentaba numerosos baches de gran dimensión. Una marcha lenta y con precaución nos permitió avistar un ñandú a la vera del camino. 


Sin pausa pero sin prisa llegamos a la Portería Laguna Amarga, una de las entradas que dispone el Parque Nacional Torres del Paine, donde abonamos la correspondiente entrada, recibimos un valioso folleto informativo y una breve explicación de su funcionamiento. 


Torres del Paine es similar a El Chalten en el sentido que los accesos a la mayoría de sus atractivos son a través de senderos que se recorren a pie. Sin embargo, se puede hacer un recorrido en auto y deleitarse con el paisaje desde distintos miradores, opción que elegimos. El parque ofrece distintas alternativas de alojamiento, desde áreas para acampar y refugios para pernoctar y poder continuar con las caminatas, hasta lujosos hoteles cinco estrellas.  

Hostería Las Torres en Parque Nacional Torres del PaineChile.
Los caminos internos son de ripio y también presentaban no sólo baches sino también un continuo serrucho, no obstante para los lugareños esto no significaba obstáculo alguno...



Guanaco a la vera del camino.
A pesar que la nubosidad se presentaba densa y muy baja logramos hermosas vistas, principalmente de los distintos lagos que abundan en el parque.

Lago Nordenskjöld desde su mirador, Torres del Paine
Un lugar para la contemplación y la búsqueda de la paz interior...


Se pueden realizar paseos en barco entre distintos sectores del parque, por ejemplo uno por el lago Pehoé, con una duración de 30 minutos aproximadamente, entre los sectores Pudeto y Pehoé. Desde este último se puede iniciar la caminata hacia el glaciar Grey o al sector llamado Valle del Francés.


El camino nos lleva hasta la Hostería Pehoé, situada en una isla de 5 hectáreas en el lago homónimo.


El ingreso es a través de una interminable pasarela sobre las azules aguas del lago. 


Si bien no nos hospedamos, disfrutamos de un placentero descanso admirando el encanto del lugar.



Lago Pehoé, desde su mirador.
Comenzaba a caer la tarde así que emprendimos la salida a través de la Portería Serrano hacia la ciudad de Puerto Natales, donde pernoctaríamos para al día siguiente volver a El Calafate.  Junto a Punta ArenasPuerto Natales es una ciudad importante de la patagonia chilena. Está ubicada sobre el Canal Señoret en el océano Pacifico, así que no dudamos en visitar su antiguo muelle. 


La ciudad resultó ser muy agradable, nos dejó con ganas de volver y conocerla más en profundidad. Cenamos unas exquisitas ¨megapapas¨ y degustamos cerveza artesanal y pisco sour en un lugar muy recomendable, Baguales
El regreso sería más directo, sin ingresar nuevamente al parque, por la flamante CH-9, llamada turísticamente Ruta del Fin del Mundo.


Nos detuvimos nuevamente en El Ovejero y conversación mediante con su dueño nos convenció que volviérmos hasta Laguna Amarga para intentar fotografiar las torres sin nubes, eso hicimos y casi nos sale...


Nos quedamos con la sensación de que semejante joya de la patagonia chilena se nos había ocultado tras las nubes. De haber tenido mejor clima hubiésemos obtenidos vistas inmejorables de tan hermoso lugar. 


Será entonces una razón para volver...

Las Torres del Paine desde Laguna Amarga

Continuamos nuestro regreso al país sin mayores problemas...


Nuestro último día en El Calafate nos daría la oportunidad de tomarnos revancha de aquella visita lluviosa al glaciar. Esta vez el día estuvo brillante, luminoso, inmejorable. Nos dirigimos directo a las pasarelas y nos deleitamos con inolvidables vistas de aquel gigante de hielo, el majestuoso Glaciar Perito Moreno

Glaciar Perito Moreno desde mirador Curva de los Suspiros en día diáfano. 





Es curioso como los colores y las tonalidades se ven diferentes en distintos momentos del día.



Admirando esta majestuosa maravilla de la naturaleza. Arriba izquierda, Cerro Moreno (1640 m.s.n.m.)


La patagonia es un lugar increíble, extenso y misterioso. Si bien las condiciones climáticas pueden resultar adversas, sin ese clima no existirían tan sublimes paisajes.  Así lo entendimos y aceptamos. Es, sin lugar a dudas, un rincón en el mundo para no perdérselo. Hasta la próxima!

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