Puna 2019

Hacía un tiempo que bellas fotografías y relatos de viajeros sobre una desconocida región de nuestro país me había llamado poderosamente la atención, la puna. Los pasajes aéreos que fueran tan convenientes hasta principios de 2018 dejaron de serlo debido a la brusca devaluación en nuestro país, así que nuevamente nos dispusimos a organizar las ansiadas vacaciones en nuestro auto particular, lo cual nos permitió planificar el recorrido a nuestro antojo. 

Así fue que temprano partimos desde Córdoba hacia el norte y alrededor del mediodía ya nos encontrábamos cruzando las Salinas Grandes de nuestra provincia.



Promediando la tarde arribamos a nuestra primer parada, San Miguel de Tucumán, donde pernoctaríamos para continuar al día siguiente. Aprovechamos el resto de la tarde para recorrer sus calles y edificios históricos. 


Peatonal Congreso de Tucumán.

Casa Histórica de la Independencia.

Iglesia de La Mereced (‎1947-1950).

Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación (1856).

Iglesia San Francisco.Siglo XIX (1879 - 1885). 

Casa de Gobierno (1908-1912).

Esta breve recorrida nos permitió también decidir donde cenaríamos, así que después de una reconfortante ducha en el Hotel Premier nos deleitamos en La Pizzada y nos dispusimos a descansar. 



Al promediar la mañana del día siguiente una prolija autopista nos permitía trasponer la ciudad de San Salvador de Jujuy.




Unos km más adelante el río Yala comienza a darle al recorrido un tinte mucho más interesante. 


Río Yala previo a su confluencia con el Río Grande. 
Muy cerca, el Mirador de León, a 1600 m.s.n.m., amerita una parada obligatoria. 




Desde aquí se obtiene una vista panorámica no sólo del ancho lecho del Río Grande, sino también del puente que cruza a la localidad de Jaire y de la exuberante vegetación circundante que irá disminuyendo a medida que vayámosnos internando en la Quebrada de Humahuaca. 



Podría decirse que desde este punto uno comienza a internarse en la quebrada propiamente dicha. Retomamos la marcha hasta que unas extrañas formaciones al costado del camino entre las localidades de Volcán y Tumbaya nos llamaron poderosamente la atención. 



Se trataba de la Esquina de Huajra, un asentamiento arqueológico de la cultura Humahuaca-Inca



Hacia el otro lado del camino corren paralelas las vías del ferrocarril desde donde se obtiene una hermosa vista del Río Grande serpenteando por la mismísima quebrada. 



Nos detuvimos nuevamente en la oficina de turismo de Tumbaya para recavar información de la zona y nos dispusimos a recorrer los pocos km que faltaban para nuestro destino del segundo día. 



Paradójicamente, uno de los pueblos más pintorescos de la Quebrada de Humahuaca no pertenece geográficamente a esta sino a una quebrada transversal homónima, la colorida Quebrada de Purmamarca. 


Vista del Río de la Quebrada de Purmamarca y del Cerro de los 7 Colores. 
Indudablemente Purmamarca tiene un encanto particular, es de esos lugares que uno queda cautivado al instante y para siempre.


El arcoiris natural del cerro es producto de una compleja historia geológica que incluye sedimentos marinos, lacustres y fluviales elevados por los movimientos tectónicos.

Apenas llegamos y previo a buscar hospedaje decidimos recorrer un pintoresco circuito alrededor del pueblo llamado Paseo de Los Colorados. 



Se puede recorrer a pie o en vehículo, a medida que uno se interna se logra apreciar diversas formaciones de una singular belleza.



Cada abra o paso nos regala vistas extraordinarias.



Una vez deleitados con semejante entorno emprendimos el regreso al pueblo.




Como casi todos los pueblos norteños sus callecitas y recodos son muy pintorescos.





El adobe está presente en la mayoría de sus construcciones. 



Los ánimos estaban de parabienes y decidimos dedicarle el resto de la tarde al próximo pueblo de la quebrada, Tilcara.



Sin lugar a dudas su atractivo principal es el conocido Pucará de Tilcara.



Si bien eran alrededor de las 18:00 hrs., su acceso ya se encontraba cerrado, así que nos conformamos con tomar algunas fotografías desde sus alrededores y emprendimos el regreso a Purmamarca para acomodarnos en el alojamiento que habíamos conseguido, el Hotel Killari, que resultó ser muy confortable y conveniente. 

Después de un frugal desayuno el tercer día nos despedimos de la colorida Purmamarca y tomamos la RN 52 hacia el oeste. La ruta atraviesa algunos pequeños poblados y comienza un asenso sostenido y serpenteante por los cerros de la quebrada homónima, se trata de la escénica Cuesta de Lipán. 




Un prolijo y mantenido asfalto permite transitarla con tranquilidad...



...y disfrutar de bellas panorámicas. 



Si bien el terreno es pedregoso y poco propenso a la vegetación, los lugareños han sabido adaptarse y aprovechar sus virtudes, plantaciones sobre las laderas de los cerros así lo demuestran. 



El constante asenso llega a su punto máximo a los 4170 m.s.n.m., en un lugar llamado Abra de Potrerillos. Es una parada obligatoria para tomarse una fotografía en su tradicional monolito. 



Un lugar ideal para conocer las artesanías en los puestos cercanos y obviamente disfrutar del entorno.


Tramo de la RN 52 conocido como Cuesta de Lipán desde Abra de Potrerillos.

Hacia el norte se asoma el pico blanco del Nevado de Chañi (5896 m.s.n.m.), que ostenta ser el más alto de la provincia de Jujuy y sirve de límite con la provincia de Salta.  


La trepada desde Purmamarca a 2324 m s. n. m. hasta este punto marcaría el ingreso a un altiplano de altura llamado puna. Y como bienvenida a esta desolada región andina nos reciben las extensas Salinas Grandes de Jujuy, que logran avistarse apenas se traspone el Abra de Potrerillos. 






Unos poco km nos separarían de esta imponente planicie blanca, siendo las terceras en el mundo por su extensión detrás del Salar de Uyuni en Bolivia y del Salar de Arizaro en Salta. 


Las lluvias aportan sales frescas de las sierras y "limpian" el salar, dándole un aspecto blanco y terso, que al secarse y contraerse forma innumerables polígonos sólo interrumpidos por líneas de piletones para la extracción de sal...



... y algunos visitantes asombrados por su belleza.



A ambos lados del camino existen construcciones y puestos de ventas construidos con material extraído del lugar.



Desde tiempos remotos las comunidades aborígenes Kolla y Atacama llegan al lugar con el propósito de extraer sal para conservar sus alimentos y también para comercializarla. Lamentablemente, la extracción de litio por parte de mineras transnacionales en la actualidad está poniendo en peligro ambiental a este preciado lugar. 
En época estival es muy común la formación de lagunas en algunos sectores, aportándole al lugar una belleza aún mayor.  


Reflejo de nubes pasajeras sobre una laguna en Salinas Grandes.
La belleza de la Cuesta de Lipán y de este majestuoso lugar podría haber satisfecho nuestras expectativas, sin embargo quedaba aún más por venir. Traspuestas las salinas el camino comienza a correr paralelo al Río de las Burras y de a poco deja la planicie para  internarse en el corazón de la cordillera.  Un simpático lugareño nos daba la bienvenida a la localidad de Susques, último poblado antes del límite con Chile.

Llama a la vera del camino. Junto con el guanaco, la vicuña y la alpaca es una de las 4 especies de camélidos sudamericanos.

En este punto confluyen los ríos Pastos Chicos, el río De las Burras y el Río Susques formando una suerte de oasis frente a un terreno con escasa vegetación. 



Ingresamos al pueblo e hicimos una breve recorrida, siendo su calle principal la Av. San Martín. Al final de la misma se encuentra una hermosa iglesia que lamentablemente omitimos visitar.



Aprovechamos para reabastecernos de combustible ya que es una de las últimas posibilidades antes del Paso fronterizo.




A los pocos km de Susques se atraviesa una zona sinuosa llamada Angosto del Taire, luego la ruta toma dirección sur permitiendo una hermosa vista del Salar de Olaroz. 

Salar de Olaroz desde RN 52. Detrás, posiblemente los cerros Bayo Archibarca y Toronao.

Poco antes de trasponer el cruce con la RP 70 el camino vuelve a virar hacia el oeste posibilitando una imponente vista de la laguna y el salar de Cauchari. 


El estado del camino es impecable, parece increíble que uno esté atravesando la escénica Cordillera de los Andes




En horas de la siesta y sin mayores inconvenientes habíamos arribado al Paso de Jama. Previo a los controles fronterizos uno tiene la posibilidad de cargar combustible nuevamente y reabastecerse en una moderna estación de servicio. Abastecerse de combustible cada vez que se tenga posibilidad es altamente recomendable en estas zonas, ya que puede no haber en algunos de los puntos y ocasionar contratiempos. 



El paso debe su nombre al salar y la laguna homónima.


Salar y Laguna de Jama.
Afortunadamente, apenas unos minutos nos demandaron los trámites migratorios. Del lado chileno la ruta continúa asfaltada y en excelente estado. 


Ruta 27-CH hacia San Pedro de Atacama.
Desde un mirador al costado de la misma se logra una panorámica de las instalaciones fronterizas y el entorno circundante. 


Vista hacia Argentina del Paso de Jama.
Cerros y volcanes con sus picos nevados nos dan la bienvenida a los andes chilenos. 




Según mis cálculos, Co. Curulú (5391 m.s.n.m.).

Nevados de Poquis (5756 m.s.n.m.) desde ruta 27-CH.

Echando la vista atrás contemplábamos el camino recorrido, extensas planicies contrastaban con elevados picos montañosos, aportándole a la escena un tono prácticamente surrealista.



Traspuestos los salares de Quisquiro y de Losloyo y previo a la Cuesta de la Pacana, se pueden observar unas extrañas formaciones rocosas a la derecha del camino. 

En este punto, a la izquierda del camino, se encuentran unas geoformas llamadas Moais de Tara.  
Muy cerca de este punto y por un camino secundario a la derecha se accede a una de las atracciones de la zona, el Salar de Tara con sus Moais y Monjes de la Pacana. Las vegas de Quepiaco a la izquierda le aportan un poco de verde al ascendente recorrido que trepa a los 4829 m.s.n.m antes de arribar al desvío del Paso Hito Cajón, que comunica el país trasandino con Bolivia. 




Paso fronterizo chileno-boliviano Hito Cajón.
Los volcanes Licancabur y Juriques ofician de límite geográfico entre ambos países. 

Iquierda Volcán Licancabur (5920 m.s.n.m.), derecha Volcán Juriques (5704 m.s.n.m.).
Las últimas horas del día nos sirvieron para recorrer los km que nos separaban de la turística ciudad de San Pedro de Atacama, permanentemente custodiada por el Vn. Licancabur. 


La recorrimos brevemente para orientarnos y conseguir alojamiento. 



Tiene la particularidad de ser un pueblo peatonal en su casco céntrico, de tal modo que el visitante debe estacionar su vehículo en playones dispuestos para tal fin y aprestarse a recorrerla a pie. 


Construida de piedra y adobe, con techo de madera de chañar y algarrobo la Iglesia de San Pedro data del año 1745.
La búsqueda de alojamiento nos demostró que los precios en esta parte de Chile difieren considerablemente con respecto a los del norte argentino, siendo mucho más elevados. Esto de alguna manera simplificó la cuestión, ya que debíamos conformarnos con lo que no excediera nuestras posibilidades. 

Hostal Casa GredaSan Pedro de Atacama



El Hostal Casa Greda resultó conveniente y nos permitió un reconfortante y necesario descanso. 

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