![]() |
| RP 70 a metros de la RN 52, Jujuy. En el horizonte, Co. Pailas (derecha) y Co. Quewar (nevado al centro). |
Al cabo de varios km arribamos a la pequeña localidad de Cauchari, donde logramos retomar el camino planeado originalmente.
Cruzamos la RN 51 que viene de Sico para empalmar la RP 27 hacia la localidad de Salar de Pocitos, ya en la provincia de Salta.
Dicha localidad enclavada en plena puna salteña debe su nombre al salar homónimo, que también debimos atravesar para continuar con nuestro camino.
Debido a las precipitaciones tan frecuentes en época estival es muy común que los salares se inunden y por sectores se conviertan en lagunas.
Este fenómeno le aporta al entorno un encanto singular.
Afortunadamente, es muy probable cruzarse con manadas de vicuñas con sus crías, generalmente custodiadas por el macho dominante.
Una vez traspuesto el salar, el camino lo deja a un costado y se convierte en una larga recta emplazada entre el mismo y unos cerros, llamada Campo de la Paciencia. Al finalizar este tramo, la ruta nos regala uno de los sitios más bellos y singulares que nuestro país pueda tener, Los Colorados.
Es sencillamente un laberinto geológico, el camino serpentea a lo largo de 20 kilómetros entre unos bajos cerros rojos de punta redondeada. Hacia los costados, la escasa vegetación nos recuerda que todavía estamos en la región del Desierto de Atacama.
Como si esto fuera poco, de Los Colorados pasamos a una nueva planicie, en este caso totalmente roja, el Desierto del Diablo.
![]() |
| RP 27 atravesando el Desierto del Diablo desde Las Siete Curvas. |
Promediando la tarde, algo cansados pero ampliamente satisfechos por los paisajes disfrutados, arribamos a nuestro destino por el día, la lejana localidad de Tolar Grande.
![]() |
| Cumbres del Macón, pueblo y parte posterior de la iglesia, Tolar Grande, Salta. |
Conseguimos alojamiento en su económica y conveniente Hostería Municipal e hicimos una breve recorrida por sus calles.
Está enclavada entre una hilera de sierras llamadas Cumbres del Macón, el salar homónimo y el extenso Salar de Arizaro.
![]() |
| Mástil, Salar de Tolar Grande y Cumbres del Macón, Salta. |
Bien temprano retomamos la RP 27 con rumbo oeste para atravesar el Salar de Arizaro, el segundo salar más grande de América, después del de Uyuni en Bolivia. Dentro del mismo podría caber ocho veces la Ciudad Autónoma de Buenas Aires.
Si bien el camino es apto para todo tipo de vehículos, el terreno es bastante irregular, decenas de tramos con serrucho y numerosos bancos de arena y piedra suelta convierten a este trayecto en una aventura en sí misma.
Debido a esto y a su poco tránsito, es conveniente tomar todas las precauciones del caso, llevar combustible y rueda de auxilio extra, herramientas , comida y abrigo para hacer frente a cualquier imprevisto.
![]() |
| Reabastecimiento de combustible en el Salar de Arizaro. |
![]() |
| Contraste de colores, el blanco del salar, el marrón de las sierras y el azul profundo del diáfano cielo puneño. |
Es el denominado Cono de Arita, una geoforma que con una elevación de aproximadamente 200 metros sobresale de la inmensidad blanca del salar, mostrándose imponente y majestuoso.
La respuesta a la pregunta sobre la visita a Tolar Grande acababa de ser resuelta. Si bien llegar a este lugar tan alejado y solitario de los andes salteños requiere algún tipo de esfuerzo y planificación, bien vale la pena por su extrema y yerma belleza. Sin lugar a dudas es de esos sitios que difícilmente pueda borrar de mi memoria.
La idea era continuar por estos alejados caminos hasta la localidad de Antofagasta de la Sierra en la provincia de Catamarca, sin embargo, un ruido en el tren delantero del vehículo nos desalentó debido a la desolación de estas latitudes. Así fue como desandamos nuestro camino hasta Tolar Grande para comenzar nuestro regreso por caminos más transitados.
Apenas unos km distantes de dicha localidad se puede apreciar otro fenómeno muy particular de esta región.
![]() |
| Ojo de Mar. En el horizonte se divisan de izq. a derecha los cerros Salin, Pajonales, Pular, Aracar, Aguas Delgadas y Leoncito. |
Permanecimos en el lugar por aproximadamente una hora contemplando no sólo este atractivo tan particular, sino también los cerros y volcanes que dibujaban el contorno del horizonte.
![]() |
| De izq. a der., Vn. Salin, Vn Pajonal, Vn. Pular, Vn. Aracar (el más grande), Vn. Aguas Delgadas y Co. Leoncito desde los Ojos de Mar, Salta. |
Continuamos desandando el camino hasta Cauchari nuevamente para empalmar la RN 51 que nos llevaría hasta la localidad más importante de la puna, San Antonio de los Cobres. Si bien se trata de una ruta más importante por ser nacional, su estado no era mejor que los caminos transitados anteriormente. En este punto se puede observar el parque solar que se acaba de construir en la zona. Apenas se cruza el ingreso a la localidad de Olacapato viene una zona llamada Campo Amarillo y contiguo la localidad de Tocomar, donde se ha formado una vega apta para el pastoreo de llamas.
El camino nos vuelve a sorprender un km más adelante con otra imponente cuesta, el Abra Chorrillos.
Es un tramo que hay que transitarlo con precaución, ya que por ser una ruta binacional es frecuente encontrarse con camiones de gran porte que exigen a los autos esperar pacientemente en un costado hasta que completen su paso.
![]() |
| Curvas y apacheta de la RN 51 en el tramo Abra Chorrillos. |
![]() |
| Con su cumbre blanca el Nevado del Acay (según mis cálculos) atrapa las miradas desde el Abra Chorrillos. |
Es una monumental obra de ingeniería y marca el final del recorrido del denominado Tren a las Nubes en el ramal C-14 del Ferrocarril General Belgrano. Fue construido para superar una gran quebrada en la puna salteña a 4.220 metros sobre el nivel del mar, con 225 metros de largo en curva y con una altura máxima de 63 metros.
Por debajo del viaducto pasa la Ruta Nacional 40 y presenciar la llegada del tren desde abajo es tanto o más emocionante que la excursión en el propio tren.
Promediando la tarde arribamos a SAC, conseguimos alojamiento en el recomendable Hotel de las Nubes y nos dispusimos a descansar para continuar con nuestro regreso hacia la ciudad de Salta.
Desde aquí en adelante se retoma el asfalto así que el recorrido se hace más tranquilamente. A pocos km la RN 51 tiene su cruce con la mítica Ruta 40, pudiendo uno empalmar a la derecha y llegar hasta la localidad de La Poma, no sin antes trasponer el famoso Abra del Acay, el paso carretero con mayor altitud del mundo (4895 m.s.n.m.). En esta oportunidad sólo nos detuvimos a contemplar la silueta del nombrado nevado desde el costado del camino.
![]() |
| Nevado de Acay (5750 m.s.n.m.) desde la RN 51, Salta. |
De todos modos, la belleza del paisaje de la mencionada quebrada no nos dejaría de sorprender.
Trasponiendo la localidad de Alfarcito la ruta comienza a bordear el Río Toro, permitiendo hermosas vistas de su cauce y quebrada.
A medida que continuamos perdiendo altitud, la espesa vegetación de las yungas salteñas nos brinda un alto contraste con la escasa vegetación que habíamos presenciado minutos atrás, brindándole al paseo un encanto particular.
Por momentos puede apreciarse parte de las vías del ramal del Tren de las Nubes.
La localidad de Campo Quijano nos da la bienvenida al Valle de Lerma, donde se sitúa la ciudad capital de Salta que sería nuestro nuevo destino.
![]() |
| Plaza 9 de Julio, Salta. |
![]() |
| Café Catedral, Salta. |
![]() |
| Basílica de San Francisco (1872), Monumento Histórico Nacional. |
![]() |
| Salta es reconocida por ser una de las ciudades que mejor conservó el casco colonial español en la Argentina. |
Su cima dispone de modernas instalaciones que dan la bienvenida al visitante. Numerosos miradores, atractivas fuentes rodeadas de exuberante vegetación y modernos restaurantes permiten disfrutar un grato momento.
El descenso lo hicimos caminando por la zigzagueante calle que permite el acceso a vehículos. Si bien es recomendable, además de resultar un poco extenuante, su recorrido nos alejó bastante del punto de partida. Semejante caminata nos demandó una merecida cena en el Restaurante Don José.
La mañana siguiente la dedicamos a visitar el fabuloso Museo Arqueológico de Alta Montaña, donde se muestran los llamados Niños del Llullaillaco, tres momias de niños incaicos encontrados en la cima de dicho cerro. Finalizada la visita, y algo impactados por la rigurosidad de los ritos incaicos, continuamos con nuestro regreso. Para ello tomamos rumbo sur por la RN 68 con destino a Cafayate, atravesando la escénica Quebrada de las Conchas.
Se trata de una reserva natural ubicada dentro de los Valles Calchaquíes. Es un recorrido de 83 kilómetros donde la erosión eólica e hídrica han generado caprichosas formas en sus montañas de color terracota. Una de las paradas más conocidas es la denominada Garganta del Diablo.
La ruta bordea el Río Las Conchas brindando vistas realmente cautivantes.
La ciudad de Cafayate nos recibió con sus típicos viñedos, de donde salen algunos de los mejores vinos de nuestro país.
Hicimos una breve parada en la bodega El Esteco.
Sinceramente el costo de la visita guiada nos pareció un poco elevado así que decidimos visitar la bodega Nanni cuyo ingreso era gratuito. Conseguimos alojamiento en el también recomendable Apart Hotel Casa Cactus y nos dispusimos a cenar unas exquisitas empanadas regadas con vino salteño en Las Chuecas, no sin antes recorrer sus bellas calles.
Al día siguiente sólo quedaba transitar los km finales que nos separaban de Córdoba, tomamos la RN 40 hacia la localidad de Quilmes donde se encuentran una famosas ruinas indígenas que decidimos dejar para otra oportunidad. Empalmamos la RP 357 con dirección a Amaicha del Valle, ya en la provincia de Tucumán. Aquí se encuentra otro sitio de interés, el Museo de la Pachamama, que también dejamos para más adelante. Empalmamos la RP 307 que con sus numerosas curvas nos permite atravesar la Cuesta del Infiernillo.
En este punto es conveniente detenerse para observar el entorno y fotografiarse con unas simpáticas llamas que ofician de mascotas de los puestos de artesanías.
Continuamos descendiendo hasta la turística localidad de Tafí del Valle, traspusimos el Dique La Angostura y la localidad de El Mollar para internarnos en una densa selva subtropical, llamada yungas en nuestro país.
Nuevamente habíamos experimentado un alto contraste de paisajes, se trataba de la Quebrada de los Sosa.
Su punto más conocido es el Monumento al Indio, también llamado El Chasqui.
Nuestro viaje había tenido su última parada. Recorrimos los últimos km hasta nuestros hogares sin ningún inconveniente. En nuestras retinas quedarán aquellos bellos lugares, algunos distantes, inhóspitos y desconocidos, otros más populares y promocionados para el turismo, pero sin lugar ha dudas todos dejaron algo en nuestros corazones, fue una experiencia que difícilmente podamos olvidar.































































No hay comentarios:
Publicar un comentario